Orígenes prehispánicos del Día de Muertos
24 de December de 2025
El Día de Muertos es una de las tradiciones más complejas y profundas de la cultura mexicana. Aunque hoy se manifiesta a través de ofrendas, altares y celebraciones comunitarias, sus raíces se encuentran en antiguas concepciones indígenas sobre la vida, la muerte y el tránsito espiritual.
Este trasfondo histórico es fundamental para comprender el significado actual del Día de Muertos: origen, significado y evolución, una celebración que conserva elementos simbólicos heredados de las culturas mesoamericanas.
La muerte en la cosmovisión mesoamericana
En las culturas prehispánicas, la muerte formaba parte del orden natural del universo. La vida y la muerte no se entendían como opuestos, sino como fuerzas complementarias que garantizaban el equilibrio del mundo.
Esta visión está estrechamente vinculada a la cosmovisión mesoamericana de la muerte, en la que el destino del alma no dependía de una noción moral, sino del tipo de muerte que había experimentado el individuo. Para profundizar en esta concepción, puedes consultar el artículo sobre la cosmovisión mesoamericana de la muerte.
Rituales funerarios en las culturas prehispánicas
Diversos pueblos mesoamericanos —como mexicas, mayas, purépechas y totonacas— desarrollaron rituales específicos para acompañar a los difuntos en su tránsito al más allá. Estos rituales incluían ofrendas de alimentos, objetos personales, flores y elementos simbólicos destinados a facilitar el viaje del alma.
Lejos de ser actos de despedida definitiva, estas ceremonias expresaban una relación continua entre vivos y muertos, donde la memoria y el ritual cumplían una función central dentro de la vida comunitaria.
El Mictlán y el destino de las almas
En la tradición mexica, la mayoría de los difuntos emprendía un largo recorrido hacia el Mictlán, el inframundo gobernado por Mictlantecuhtli y Mictecacíhuatl. Este viaje espiritual implicaba diversas pruebas que el alma debía superar antes de alcanzar su destino final.
La concepción del Mictlán refleja una visión de la muerte como proceso, no como ruptura, y constituye uno de los antecedentes simbólicos más importantes de las prácticas rituales que, siglos después, darían forma al Día de Muertos.
De los rituales indígenas a la tradición actual
Con la llegada de los españoles en el siglo XVI, las prácticas funerarias indígenas se transformaron a través de un proceso de sincretismo con el catolicismo. Sin embargo, muchas de las ideas fundamentales sobrevivieron y se integraron a nuevas expresiones rituales.
Elementos como la ofrenda, el uso de flores, el recuerdo anual de los difuntos y la creencia en su retorno temporal conservan una clara raíz prehispánica. La ofrenda del Día de Muertos es uno de los ejemplos más visibles de esta continuidad cultural.
Permanencia simbólica en el Día de Muertos
La celebración contemporánea del Día de Muertos sintetiza siglos de transformación histórica sin perder su núcleo simbólico original. La relación con la memoria, el respeto a los ancestros y la concepción cíclica del tiempo siguen presentes en la tradición actual.
Incluso elementos específicos como el uso de las flores de cempasúchil mantienen un vínculo directo con antiguas prácticas indígenas, como se explica en el artículo dedicado al significado del cempasúchil en el Día de Muertos.
Un legado cultural vivo
Los orígenes prehispánicos del Día de Muertos no pertenecen únicamente al pasado. Su permanencia demuestra la capacidad de las culturas indígenas para preservar sus visiones del mundo a través del tiempo, adaptándose sin desaparecer.
Este artículo complementa el análisis general del Día de Muertos: origen, significado y evolución y forma parte del archivo editorial de Tradiciones mexicanas, donde exploramos las raíces históricas y simbólicas de las celebraciones que definen la identidad cultural de México.
Comprender los orígenes prehispánicos del Día de Muertos permite reconocer esta tradición no como una costumbre folclórica, sino como una expresión profunda de continuidad cultural, memoria colectiva y resistencia histórica.